viernes, 24 de febrero de 2017

La ley del número

Nos llega una nueva edición de esta obra de Ricardo Mella, La ley del número, a cargo de la LaMalatesta Editorial, en la que se desmitifica lúcidamente el electoralismo, la democracia representativa y el parlamentarismo.

Ricardo Mella, sin duda unos los grandes pensadores anarquistas en España, se vio vinculado tempranamente al republicanismo federal. Muy pronto, sobresaldría como escritor en diversos publicaciones y su evolución hacia el anarquismo no se haría esperar. Enemigo de todo dogmatismo, se acabaría adhiriendo al anarquismo sin adjetivos de Tarrida del Mármol, tal vez sabiendo que con el paso de los tiempos las ideas libertarias encontrarían nuevos horizontes emancipadores. Es en 1899 cuando publica La ley del número. Hoy, en el que la democracia representativa, a pesar de encontrarse en una evidente crisis, resulta casi incuestionable para gran parte de los mortales, conviene rescatar críticas tempranas desde perspectivas progresistas y liberadoras. Mella nos propone una lúcida obra, que demuele desde su misma base el Parlamento al arrogarse la pretensión de recoger la voluntad de una mayoría. Recordemos que el subtítulo de la obra fue en ediciones pasadas el de "Contra el parlamento burgués". Si alguien considera el término "burgués" algo anticuado, hay que vincularlo directamente a una clase privilegiada y, por ello y de manera obvia, abiertamente conservadora. Sí, nos encontramos en un siglo XXI bien avanzado, pero continuamos viviendo en sociedades en las que no existe una igualdad real ni las necesidades más elementales están aseguradas para todas las personas. La libertad, como es sabido, está vinculada en el anarquismo a la igualdad social, por lo que la democracia política sin ella no es más que una farsa.

Mencionaremos, una vez más, que solo en el anarquismo, desde una rica y compleja filosofía de la libertad, y con unas propuestas éticas y políticas muy concretas, ha cuestionado la dominación en todas sus formas. También, en la forma que ha adquirido en el desarrollo de la modernidad: la democracia representativa, a través del Parlamento. Enemigos de todo privilegio, de toda forma de coerción, y de todo estatismo social y político, los anarquistas se han esforzado en denunciar, también, esa mistificación política que adopta la máscara democrática. Mella argumenta muy bien su crítica hacia esa supuesta mayoría, según la cual se forma la representación parlamentaria, utilizada de forma pertinaz por la clase dirigente como su razón de ser. Esa mayoría, además de perpetuar la explotación capitalista y sostener el poder del Estado, nunca es real, ni expresa necesariamente razón alguna. Por lo tanto, frente a esa tiranía de la mayoría, mediocre al legitimar lo que no deja de ser una forma oligárquica más, se reivindica el desarrollo de la inteligencia, el libre contrato, la asociación de las personas de base y la libre experimentación frente a realidades concretas.

Mella era un feroz defensor de la libertad individual, del libre desarrollo de cada personalidad, pero sin dejar de lado en ningún momento su condición libertaria: vinculado en todo momento a la igualdad, con la solidaridad como gran valor ético y propiciando la cooperación en todo momento. Se diferencia ya así, en su momento, de un liberalismo rendido a la desigualdad y a la explotación económica. Mella, al igual que el conjunto del anarquismo, reivindica también la diversidad social que aportan las minorías. Desgraciadamente, gran parte de la sociedad se ve nutrida de ese ser humano más bien gris, exento de crítica, tristemente conservador y parte de una masa, que abraza de una u otra manera la servidumbre voluntaria. Estamos hablando, con seguridad, de uno de los más interesantes pensadores clásicos, por lo que esperamos que esta bienvenida nueva edición de La ley del número sea la primera de muchas otras de sus obras. La denuncia del parlamentarismo, desde una perspectiva libertaria, progresistas y emancipadora, no se realiza de una forma meramente negativa. Las alternativas y propuestas anarquistas están ahí, de un modo permanentemente constructivo e innovador. Después de esperanzadores movimientos de base, como el 15M, nuevas fuerzas políticas parlamentarias, que adoptan esa máscara progresista y transformadora, parecen haber seducido de nuevo a gran parte de la sociedad. Es por eso que las reflexiones y críticas libertarias de Mella resultan más que apropiadas para estimular la conciencia y oxigenar el cerebro. Seguro que más de un elector, que acude periódicamente a las urnas, discurrirá detenidamente después de leer esta pequeña gran obra.



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